Reseña: Crítica a la Modernidad de Alan Touraine
En su análisis histórico de la idea de modernidad, Alain Touraine presenta una revisión de ésta a lo largo de los siglos, aportando al mismo tiempo reflexiones sobre la idea de sujeto y la construcción del mismo como ser social. Estas notas se centrarán sobre algunos de los rasgos más destacados del concepto de modernidad según Touraine, y sobre cómo él mismo sugiere su reinterpretación, mostrándose a favor de una aproximación que sitúe al sujeto en un plano de libertad del que ningún requerimiento colectivo habría de apearlo.
En su «Crítica de la modernidad» Touraine plantea la necesidad de una reinterpretación de la idea de modernidad que haga posible una relación armoniosa entre razón y sujeto, ciencia y libertad, superando desentendimientos históricos. El sociólogo francés, critica el modernismo como «reducción de la modernidad a la racionalización que, en esencia, apostó por el triunfo de la razón como instrumento que habría de hacer posible el desarrollo de la ciencia y de un nuevo orden social, haciendo avanzar a la humanidad hacia la abundancia, la libertad y la felicidad».
Para el autor, la idea de modernidad ha perdido su fuerza creativa. La fuerza de la idea de modernidad se agota a medida que triunfa. No funciona como utopía positiva.
«Introdujo el espíritu científico y crítico, pero creó métodos de organización del trabajo y sistemas sociales, que han provocado desencanto y totalitarismos, creó sistemas que propician la normalización y la estandarización sea ésta ejercida de forma liberal o autoritaria».
Para Touraine la situación actual del mundo, con su profunda y creciente brecha entre países avanzados y empobrecidos, el deterioro medioambiental, el desencanto de amplios sectores de población respecto al modelo político y social del que se han dotado las principales sociedades, el hambre, los conflictos armados regionales, etc., es tal, que debe propiciar una revisión de los valores que han orientado a la civilización humana y han hecho posible este estado de cosas.
«El mundo es hoy más único que nunca, pero nunca estuvo tan dramáticamente fragmentado. La proximidad que la inmediatez propiciada por los medios de comunicación parece dar, es sólo un espejismo ». La humanidad se enfrenta así al verdadero desafío fundamental: «integrar el universo mayoritariamente técnico y económico de los países ricos, con la lucha por la supervivencia, el bienestar y la identidad cultural, por parte de los países empobrecidos ». Ese desafío debe permitir, a juicio de Touraine, recomponer la idea de modernidad.
La imagen de la modernidad podría ser representada hoy por «una economía fluida, un poder sin centro,..., una sociedad sin actores». «Las nuevas coordenadas serían, de un lado, la tutela de centros de gestión económica, política y militar, y de otro lado, el universo privado de la necesidad ». Lo privado ha adquirido importancia creciente, convirtiéndose en el refugio delimitado por el ámbito del propio interés.
Para poder hablar de una reinterpretación de la modernidad, hay que buscar un principio de integración que restablezca la cohesión entre individuo y colectividad, vida y consumo, y de todo ello con la racionalidad instrumental. «Se trata, por tanto, de superar el énfasis hecho en la modernidad como mera racionalización y buscar un nuevo equilibrio entre ésta y la defensa de la identidad del sujeto y de su libertad personal, frente al poder absoluto de la sociedad».
TOURAINE, Alain. CRÍTICA DE LA MODERNIDAD. FCE. México. 1994.
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