domingo, 9 de septiembre de 2012

ACCESO ABIERTO AL CONOCIMIENTO Y A LA INFORMACIÓN: POLÍTICA 2.0





“Sin caer en la caricatura de lo que son las sociedades actuales podemos encontrar bajo la denominación de sociedad del conocimiento al menos dos metáforas sociológicas: las sociedades de reflexividad y las de complejidad. Metáforas que intentan abrir el campo de interpretación en los procesos de constitución del orden social —metáforas sociológicas forjadas sobre el principio de la diferenciación funcional y la caída de los metarrelatos” (Luhmann, 1997).


I. EL CONOCIMIENTO

El conocimiento es un concepto complejo. En primer lugar, el conocimiento es una especie de creencia. Lo que uno no cree no puede ser conocimiento. Por lo tanto, si tengo acceso a una información correcta, pero no creo en ella, para mí no constituye un conocimiento. Por otra parte, las creencias incorrectas tampoco se pueden considerar conocimiento. Si alguien cree que la tierra es plana, está claro que no se trata de un conocimiento. Además, lo que se considera conocimiento tiene que estar justificado.

Por lo tanto, el conocimiento tiene elementos tanto subjetivos como objetivos. Para nuestros propósitos actuales, podemos definir el conocimiento como una herramienta fundamental en el acceso a la información en lo político. Así, dentro de las diversas significaciones del conocimiento, este a su vez posee una asimilación cognitiva. Para que algo se considere como conocimiento tiene que ser integrado en el sistema de creencias del sujeto.

Por ejemplo, mientras estoy escribiendo este ensayo tengo sobre mi mesa un libro sin leer que trata de los avances tecnológicos en la sociedad del conocimiento. Esto significa que tengo acceso a la información sobre este tema, pero no conocimiento. Si leo el libro, entonces es probable que la información se transforme en conocimiento. Ahora bien, esta transformación de la información en conocimiento sólo se producirá si entiendo la información de manera que pueda integrarla en mi sistema de creencias de forma adecuada. Si me aprendo el texto de memoria, sin entenderlo, entonces tendré información sobre el tema, pero no conocimiento.

De este modo, Ove Hansson (2001) dice que:


En general, es difícil trazar una línea clara de separación entre el conocimiento y la mera información, y lo mismo ocurre entre la información y los meros datos. Sin embargo, no por ello la distinción es menos importante. Es lamentable que en la ciencia informática, el “conocimiento” y la “información” se empleen frecuentemente como sinónimos. Quizá es por esto por lo que no siempre se distingue claramente entre “sociedad del conocimiento” y “sociedad de la información”. (p. 2)

Es por ello, que el libre acceso a través de internet al conocimiento, su uso y distribución, respetando los sistemas legales y políticos de cada jurisdicción. Sin embargo, esto no limita la responsabilidad constante del sistema tecnológico de optimizar la capacidad de trasmisión de la información científica y política.  

II. ACCESO ABIERTO (AA) AL CONOCIMIENTO

Open access” significa “acceso abierto” es el nombre de un movimiento internacional cuyo objetivo es que cualquier persona en el mundo, con una conexión a Internet, pueda acceder libremente, sin ninguna restricción de tipo económico, técnico o legal, a la información científica, académica y cultural. 

De este modo, las instituciones basadas en conocimiento e información, por ejemplo, las universidades, los medios de comunicación, las redes sociales, el gobierno electrónico, tienen en los resultados de sus trabajos e informaciones su activo más preciado. Conscientes de ello se establecen proyectos o planes de depósitos institucionales gestionados y controlados por las propias instituciones con el objetivo de facilitar el acceso abierto (AA) a esos resultados mencionados (de investigación, de información política) y no perder el control sobre ellos. 

         Por ello, las instituciones son cada vez más conscientes del valor del primordial intelectual que se encuentran en los en los trabajos e informaciones a lo largo de su actividad y de la dinámica de la sociedad del conocimiento, así se destaca con el acceso abierto su capacidad de interoperabilidad  (capacidad que tienen las organizaciones y/o instituciones dispares y diversas para intercambiar, transferir y utilizar de manera uniforme y eficiente datos, información y documentos por medios electrónicos, entre sistemas de información) con otros sistemas. Con esto, ya hay herramientas que facilitan el traspaso de contenidos desde una especie de depósitos a otros entornos como prescripción básica de dichas infraestructuras.

Para comprender un poco más la importancia del acceso abierto al conocimiento e información, veamos pues la definición y clarificación de las siguientes declaraciones: La Declaración de Budapest (BOAI, 2002) define:

 Al acceso abierto como: “disponibilidad gratuita en la Internet pública, para que cualquier usuario la pueda leer, descargar, copiar, distribuir, imprimir, con la posibilidad de buscar o enlazar todos los textos de estos artículos, recorrerlos para indexación exhaustiva, usarlos como datos para software, o utilizarlos para cualquiera otro propósito legal, sin barreras financieras, legales o técnicas, distintas de la fundamental de ganar acceso a la propia Internet”, Budapest Open Access Iniciative (p. 2)
La Declaración de Berlín (2003) refiere lo siguiente: 

Nuestra misión de diseminar el conocimiento será incompleta si la información no es puesta a disposición de la sociedad de manera expedita y amplia. Es necesario apoyar nuevas posibilidades de diseminación del conocimiento, no solo a través de la manera clásica, sino también utilizando el paradigma del acceso abierto por medio de la Internet. Definimos el acceso abierto como una amplia fuente de conocimiento humano y patrimonio cultural aprobada por la comunidad científica. (Subrayado propio)
Para que se pueda alcanzar la visión de una representación del conocimiento global y accesible, la Web del futuro tiene que ser sustentable, interactiva y transparente. El contenido y las herramientas de software deben ser libremente accesibles y compatibles (p.1).
Actualmente encontramos en Internet una gran variedad de textos, artículos que pueden ser descargados por los ciudadanos en tanto que es de utilidad desde el punto de vista científico, político, social y desde el punto de vista informativo. Esto, garantiza el libre acceso a los trabajos publicados, a poder hacer uso de ellos, a poder hacer copias de los mismos con la posibilidad de transmitirlos o distribuirlos en cualquier formato digital, siempre con la referencia a la fuente original y a la autoría de los mismos.

            Por otra parte, el acceso a la información que manejan los Estados es importante no sólo por el valor de la información en sí misma (como en el caso de los datos del censo y similares), sino también como una garantía de transparencia democrática (en el caso de la información que forma parte del proceso político). Entre los principales medios por los que se garantiza el acceso a la información de los Estados están la legislación sobre libertad de información, los reglamentos o políticas que se ocupan de la publicación abierta y accesible de documentos públicos y las normas que permiten el acceso público a foros de deliberación del legislativo, el ejecutivo y el judicial. También son importantes las garantías institucionales de independencia de los medios de comunicación, tales como la libertad de prensa.

Así, la comunicación en el ámbito público, el papel de la comunicación y los medios al ejercer la participación política democrática en la sociedad, es importante en los términos y medios por los cuales el conocimiento generado por la sociedad se comunica o es bloqueado por distintos grupos para su uso. Idealmente, el acceso a las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) permite a los ciudadanos participar en un mundo en continuo cambio, en el que el trabajo y otras actividades se transforman por el acceso a variadas tecnologías en desarrollo.

El acceso al conocimiento es la piedra angular de cualquier sociedad del conocimiento. El Acceso Abierto enlaza la idea del conocimiento con los principios fundamentales de justicia, libertad y desarrollo económico. El acceso al conocimiento es fundamental para los individuos, instituciones y países que desean aprovechar el poder de la información para avanzar en un mundo competitivo conducido por el conocimiento.

III. POLÍTICA 2.0,  DEMOCRACIA, AA

Ciertamente, el acceso al conocimiento es una exigencia de justicia. Es una cuestión tanto de desarrollo económico como de participación individual y de libertad humana. De igual modo, el acceso al conocimiento es esencial para promover la participación en el espacio público político, el desarrollo económico y cultural, la innovación, la libertad individual y la creatividad.

A partir de estas consideraciones del acceso abierto al conocimiento, discurro en la concepción de democracia como la viabilidad de los ciudadanos en la toma de decisiones, cuya vida es relativamente reciente y está estrechamente relacionada con el concepto de participación ciudadana. Ahora bien, el rasgo tecnológico que alienta a la interactividad y la trasmisión instantánea de información, lo que la diferencia del carácter distanciador y el consumo pasivo que comportan otros medios tradicionales, en una suerte de transparencia y horizontalidad que sustenta una amplia base para la participación ciudadana, aumentando con ello la impresión de eficacia del ciudadano, contribuyendo a la socialización política.

De allí la noción de democracia continua apuntada por el politólogo  Rodòta “En tanto superación de un sistema de comunicación vertical y de interacción política intermitente donde los espacios públicos de la decisión, la deliberación y la participación electoral brindan escasas posibilidades al ciudadano de a pie…” (Stefano Rodòta, 1997, p. 134).

Es por ello, que el acceso abierto es significativamente mayor por la necesidad de crear conciencia en las instituciones de in­vestigación (Universidades, Centros, Institutos, entre otros) sobre las ventajas del acceso abierto, para luego promover la emisión de políticas en esas institu­ciones, con tal de fomentar el acceso a sus resultados y que a la vez, estos se reproduzcan en mayor conocimiento.

            Tal como lo señala  Castells (2003) en su artículo titulado, Internet, libertad y sociedad: una perspectiva analítica, refiriéndose al conocimiento: 

El conocimiento colectivo se fue profundizando y la capacidad tecnológica de la red ampliando y haciéndose más fácil de usar. Una vez que Internet tuvo pleno desarrollo tecnológico y una base de usuarios suficientemente amplia, una nueva generación de empresarios lo utilizó como negocio y como nueva forma de hacer negocio, llevando su uso a todos los ámbitos de la economía y, por tanto, de la sociedad. Si la investigación académica inventó Internet, la empresa fue la que lo difundió en la sociedad. (p.2)
                Cada sociedad cuenta con sus propios puntos fuertes en materia de conocimiento. Por consiguiente, es necesario actuar para que los conocimientos de que son ya depositarias las distintas sociedades se articulen con las nuevas formas de elaboración, adquisición y difusión del saber valorizadas por el modelo de la economía del conocimiento. Es por ello, que la noción de sociedad de la información se basa en los progresos tecnológicos. En cambio, el concepto de sociedades del conocimiento comprende dimensiones sociales, éticas y políticas mucho más vastas.

En las sociedades del conocimiento y en el acceso abierto, se da efectivamente un círculo virtuoso, en función del cual los progresos del conocimiento producen a largo plazo más conocimientos, gracias a las innovaciones tecnológicas. De esta manera, se acelera la producción de conocimientos. La revolución de las nuevas tecnologías ha significado la entrada de la información y del conocimiento en una lógica acumulativa que Ros ha definido como “la aplicación [del conocimiento y la información] a los procedimientos de creación, procesamiento y difusión de la información en un bucle de retroacción acumulativa entre la innovación y sus utilizaciones prácticas”. (Adela Ros, 2004, p. 12)

Por tanto, las sociedades del conocimiento, los valores y prácticas de creatividad e innovación desempeñarán un papel importante, aunque sólo sea por su capacidad de poner en tela de juicio los modelos existentes para responder mejor a las nuevas necesidades de la sociedad. La creatividad y la innovación conducen asimismo a promover procesos de colaboración de nuevo tipo que ya han dado resultados especialmente provechosos.

Por otro lado, la información es efectivamente un instrumento del conocimiento, pero no es el conocimiento en sí. La información, que nace del deseo de intercambiar los conocimientos y hacer más eficaz su transmisión, es una forma fija y estabilizada de éstos que depende del tiempo y de su usuario: una noticia es pertinente o no lo es. La información es en potencia una mercancía que se compra y vende en un mercado y cuya economía se basa en la rareza, mientras que un conocimiento pese a determinadas limitaciones: secreto de Estado y formas tradicionales de conocimientos esotéricos, por ejemplo pertenece legítimamente a cualquier mente razonable, sin que ello contradiga la necesidad de proteger la propiedad intelectual. La excesiva importancia concedida a las informaciones con respecto a los conocimientos pone de manifiesto hasta qué punto nuestra relación con el saber se ha visto considerablemente modificada por la difusión de los modelos de economía del conocimiento.

Para concluir, el exceso de información no es forzosamente una fuente de mayor conocimiento. Es necesario que los instrumentos que permiten tratar la información (acceso abierto) estén a la altura. En las sociedades del conocimiento todos tendremos que aprender a desenvolvernos con soltura en medio de la avalancha aplastante de informaciones, y también a desarrollar el espíritu crítico y las capacidades cognitivas suficientes para diferenciar la información útil de la que no lo es.



                                                     Bibliografía

CASTELLS, M. (2003). Internet, libertad y sociedad: una perspectiva analítica. Disponible en URL: http://www.uoc.edu/web/esp/launiversidad/inaugural01/intro_conc.html   [Consulta 8 de septiembre de 2012]

La Declaración de Budapest obre la Ciencia y el uso del saber científico  (1999). Disponible en URL: http://www.oei.es/salactsi/budapestdec.htm  [Consulta 8 de septiembre de 2012]         

La Declaración de Berlín sobre Acceso Abierto al Conocimiento en Ciencias y humanidades (2003). Disponible en URL: http://oca.usal.es/documentos/declaracion_berlin.pdf [Consulta 8 de septiembre de 2012]

HANSSON, S. O. (2001) Las inseguridades en la sociedad del conocimiento. Disponible en URL: http://www.oei.es/salactsi/ove.pdf                                            [Consulta 8 de septiembre de 2012]

RODÒTA, S. (1997) en DADER, J. La ciberdemocracia posible: reflexión prospectiva a partir de la experiencia de España. Disponible en URL: http:://www.azc.uam.mx/csh/sociología-/sigloxx/ciberdemocracia.htm [Consulta 8 de septiembre de 2012]

ROS, Adela (2004). La verdadera apuesta del aprendizaje virtual: los aspectos sociales del e-learning. Disponible en URL: http://www.uoc.edu/rusc/dt/esp/ros0704.pdf [Consulta 8 de septiembre de 2012]


jueves, 6 de septiembre de 2012

Ludwig Wittgenstein: Pensamiento-Lenguaje-Realidad


 Larry Tadino

El Tractatus Logico-Philosophicus es un texto complejo que se presta a diversas lecturas. A primera vista, se presenta como un libro que pretende explicar el funcionamiento de la lógica, tratando de mostrar al mismo tiempo que la Lógica es el andamiaje o la estructura sobre la cual se levanta nuestro lenguaje descriptivo (nuestra ciencia) y nuestro mundo (que es aquello que nuestro lenguaje o nuestra ciencia describe). La tesis fundamental del Tractatus es esta estrecha vinculación estructural (o formal) entre lenguaje y mundo, hasta tal punto que: «los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo» [Tractatus: 5.6]. En efecto, aquello que comparten el mundo, el lenguaje y el pensamiento es la forma lógica [logische Form], gracias a la cual podemos hacer figuras del mundo para describirlo.

Así, en el Tractatus el mundo, es la totalidad de los hechos que son el caso, es decir, aquellos hechos que se dan efectivamente [Tractatus: 1-2]. Los hechos son "estados de cosas", o sea, objetos en cierta relación [Tractatus: 2-2.01]. Por ejemplo, un hecho es que el libro está sobre la mesa, lo cual se revela como una relación entre "el libro" (que podemos llamar objeto "a") y "la mesa" (que podemos llamar objeto "b"). Aquí se pone de manifiesto, en efecto, que el hecho posee una estructura lógica que permite la construcción de proposiciones que representen o figuren ese estado de cosas, a saber: "el libro está sobre la mesa" (o, trascrito a lenguaje lógico, "arb"). Al igual que un hecho es una concatenación de objetos, una proposición será una concatenación de nombres (los cuales, obviamente, tendrán como referencia los objetos). Para Wittgenstein el lenguaje descriptivo funciona igual que una maqueta, en la cual representamos los hechos colocando piezas que hacen las veces de los objetos representados; en el Tractatus, el lenguaje está formado fundamentalmente por nombres.

De esta idea tan fundamental extrae Wittgenstein toda su teoría de la figuración (o de la significación) y de la verdad. Una proposición será significativa (tendrá sentido en la medida en que represente un estado de cosas lógicamente posible, para lo cual será imprescindible que los nombres que aparecen en esa proposición refieran a ciertos objetos del mundo. Otra cosa es que la proposición sea verdadera o falsa. Una proposición con sentido figura un estado de cosas posible; para que la proposición sea verdadera, el hecho que describe debe darse efectivamente (debe ser el caso), si el hecho descrito no se da, entonces la proposición es falsa; pero sea falsa o sea verdadera, la proposición tiene sentido, porque describe un estado de cosas posible. «El mundo es todo lo que sea el caso» [Tractatus: 1]; la realidadbserá la totalidad de los hechos posibles, los que se dan y los que no se dan [Tractatus: 2.06 y  2.202].

Este es el modo en que Wittgenstein determina de qué podemos hablar con sentido y de qué no podemos hablar. Podemos hablar, o sea, decir verdades o falsedades, siempre y cuando utilicemos el lenguaje para figurar estados de cosas o hechos posibles del mundo. Sólo es posible hablar con sentido de la realidad. Ahora bien, el verdadero y original pensamiento de Wittgenstein empieza aquí. Si, como dice el Tractatus sólo es posible hablar con sentido de los hechos del mundo: ¿qué ocurre con los textos de filosofía y, en particular, con las proposiciones del propio Tractatus? En efecto, el Tractatus no describe hechos posibles ni hechos del mundo, sino que habla del lenguaje y de la lógica que rige nuestro pensamiento y nuestro mundo.

Es por ello, que la lógica establece cuál es el límite del lenguaje, del pensamiento y del mundo, y de ese modo se muestra el propio límite que, obviamente, ya no pertenece al mundo, quedando fuera de ese ámbito de lo pensable y expresable. Como indica Wittgenstein: «Hay, ciertamente, lo inexpresable. Se muestra, es lo místico» [Tractatus: 6.522]. La tarea de la filosofía es, entonces, precisamente, llegar hasta los casos límites del lenguaje, donde ya no hablamos del mundo pero, sin embargo, sí queda mostrado lo inexpresable. Este es el caso de las tautologías, las contradicciones y, en general, las proposiciones propias de la lógica.

Si en el Tractatus adoptaba un punto de vista lógico para el escrutinio del lenguaje, este segundo Wittgenstein llega al convencimiento de que el punto de vista adecuado es de carácter conductista: no se trata de buscar las estructuras lógicas del lenguaje, sino de estudiar cómo se comportan los usuarios de un lenguaje, cómo aprendemos a hablar y para qué nos sirve.

De este modo, uno de los planteamientos de Wittgenstein es la imposibilidad del lenguaje privado. Para Wittgenstein, un lenguaje es un conglomerado de juego, los cuales estarán regidos cada uno por sus propias reglas. El asunto está en comprender que estas reglas no pueden ser privadas, es decir, que no podemos seguir privadamente una regla. La razón está en que el único criterio para saber que seguimos correctamente la regla está en el uso habitual de una comunidad: si me pierdo en una isla desierta, y establezco un juego para entretenerme, al día siguiente no puedo estar seguro de si cumplo las mismas reglas que el día anterior, pues bien podría fallarme la memoria o haber enloquecido. Lo mismo ocurre con los juegos de lenguaje: pertenecen a una colectividad y nunca a un individuo sólo.

 Esto tendrá importantes consecuencias para la moderna Filosofía de la Mente, pues ¿qué sucede con esos términos que refieren a nuestras experiencias privadas, los llamados términos mentales? Por ejemplo "dolor". El significado de la palabra "dolor" es conocido por todos, sin embargo, yo no puedo saber si llamas "dolor" a lo mismo que yo, ya que yo no puedo experimentar tu dolor, sino solamente el mío.

Es muy importante señalar una diferencia esencial entre la filosofía de Wittgenstein y la corriente en la que habitualmente se le incluye, el neopositivismo: Wittgenstein afirma que el mundo es la totalidad de los hechos y que sólo de ellos es posible hablar, el neopositivismo acepta esta idea y considera que nada hay además de éste ámbito empírico; sin embargo, la posición de Wittgenstein es más compleja: en el “Tractatus” nos dice también que más allá del mundo, o mejor, en su límite, encontramos ciertas “entidades”; no es fácil dar con una palabra para designarlas puesto que todas las palabras con sentido se refieren a las cosas del interior del mundo, sin embargo Wittgenstein escribe sobre ellas.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

El Lenguaje Privado: Wittgenstein vs Fodor


                                                                                                                                     Larry Tadino

Wittgenstein como Fodor han ocupado en sus estudios la cuestión de la existencia o no de un lenguaje privado, esto es, de un lenguaje distinto de los lenguajes públicos  o naturales. En el primero, es la no existencia de un lenguaje privado. 

Para Wittgenstein, un lenguaje es un conglomerado de juegos (juegos lingüísticos), los cuales estarán regidos cada uno por sus propias reglas. El asunto está en comprender que estas reglas no pueden ser privadas, es decir, que no podemos seguir privadamente una regla. La razón está en que el único criterio para saber que seguimos correctamente la regla está en el uso habitual de una comunidad, por ejemplo: si me pierdo en una isla desierta, y establezco un juego para entretenerme, al día siguiente no puedo estar seguro de si cumplo las mismas reglas que el día anterior, pues bien podría fallarme la memoria o haber enloquecido. Lo mismo ocurre con los juegos de lenguaje: pertenecen a una colectividad y nunca a un individuo sólo. 

Esto tendrá importantes consecuencias para la moderna Filosofía de la Mente, pues ¿qué sucede con esos términos que refieren a nuestras experiencias privadas, los llamados términos mentales

Así lo refiere Martínez Freire (1988):
Seguir una regla para nuestro autor (Wittgenstein) comporta tres aspectos. En primer lugar, seguir una regla u obedecerla supone una obligación por parte del que la sigue así como un apremio o fuerza por parte de la regla, de tal manera que el que sigue la regla advierte que algo debe ser hecho. En segundo lugar, seguir una regla no es una acción aislada o propia de una persona concreta, sino que es una actividad generalizable, repetible y socialmente compartida…Y en tercer lugar, obedecer una regla puede convertirse en algo dudoso, de modo que cuando seguimos una regla podemos equivocarnos (p. 360)
Por tanto, para obedecer una regla no basta con creer que se la obedece, sino que es preciso obedecerla realmente, y para ello debe ser seguida públicamente. O dicho de otro modo, las reglas de los juegos lingüísticos no son privadas, sino sociales y públicas. En síntesis, para Wittgenstein un lenguaje privado no cumpliría las funciones generales de comunicar a otro y de influir sobre otro, no es un auténtico lenguaje. 

Por otro lado, se presenta la defensa de la tesis de que existe un lenguaje privado (lenguaje del pensamiento). Por ello Fodor se refiere a la  teoría representacional de la mente (de acuerdo con la cual las actitudes proposicionales son relaciones que mantienen los organismos con las representaciones mentales) y la teoría computacional de la mente (de acuerdo con la cual los procesos mentales sólo tienen acceso a las propiedades-formales-no semánticas de las representaciones mentales a partir de las cuales se definen).

Tal como lo señala Martinez Freire: “el lenguaje del pensamiento postulado por Fodor es un lenguaje interno, y en este sentido privado, de los seres humanos, previo a los lenguajes públicos o naturales, exactamente del mismo modo que el lenguaje de máquina de un ordenador es previo a cualquier lenguaje de programación” (p.363)

Ahora bien, nos surgen algunas dudas: a) ¿por qué un lenguaje natural no es un lenguaje privado?; b) ¿cuál(es) de estos lenguajes se desarrolla(n) y cuál(es) se adquiere(n)?; c) según las explicaciones de Fodor, ¿él se pregunta por el desarrollo del lenguaje privado?; d) ¿qué es innato en él?

Con todo, el autor es insistente en defender su hipótesis en que el lenguaje del pensamiento no puede ser un lenguaje natural, ya que de éste último se parte de que “los hablantes producen formas ondulatorias que tienen como objetivo acomodarse a ciertas descripciones”. Asimismo, afirma que las teorías sobre los mensajes se ven constreñidas a proporcionar inputs/outputs para los modelos de hablante/oyente: las estructuras que identificamos con los mensajes deberán ofrecer ámbitos adecuados para cualquier operación cognitiva que se aplique a la información que comunique verbalizaciones. Una de estas operaciones es la codificación/decodificación de formas ondulatorias.

Es por ello que en el interrogante: ¿existe un lenguaje para pensar distinto de aquel que usamos para hablar?, es totalmente verídico. 

Para concluir, podemos indicar que el pensamiento es un proceso psicológico complejo que posee mecanismos del lenguaje. Tanto el lenguaje como el pensamiento están alineados de forma paralela, ya que se encuentran en estados de interacción mutua en el que la adquisición de etiquetas léxicas permite la configuración de conceptos.