“Sin
caer en la caricatura de lo que son las sociedades actuales podemos encontrar
bajo la denominación de sociedad del conocimiento al menos dos metáforas
sociológicas: las sociedades de reflexividad y las de complejidad. Metáforas
que intentan abrir el campo de interpretación en los procesos de constitución
del orden social —metáforas sociológicas forjadas sobre el principio de la
diferenciación funcional y la caída de los metarrelatos” (Luhmann, 1997).
I. EL CONOCIMIENTO
El
conocimiento es un concepto complejo. En primer lugar, el conocimiento es una
especie de creencia. Lo que uno no cree no puede ser conocimiento. Por lo
tanto, si tengo acceso a una información correcta, pero no creo en ella, para
mí no constituye un conocimiento. Por otra parte, las creencias incorrectas
tampoco se pueden considerar conocimiento. Si alguien cree que la tierra es
plana, está claro que no se trata de un conocimiento. Además, lo que se
considera conocimiento tiene que estar justificado.
Por lo tanto, el conocimiento tiene elementos tanto
subjetivos como objetivos. Para nuestros propósitos actuales, podemos definir
el conocimiento como una herramienta fundamental en el acceso a la información
en lo político. Así, dentro de las diversas significaciones del conocimiento,
este a su vez posee una asimilación cognitiva. Para que algo se considere como
conocimiento tiene que ser integrado en el sistema de creencias del sujeto.
Por ejemplo, mientras estoy escribiendo este ensayo tengo
sobre mi mesa un libro sin leer que trata de los avances tecnológicos en la
sociedad del conocimiento. Esto significa que tengo acceso a la información
sobre este tema, pero no conocimiento. Si leo el libro, entonces es probable
que la información se transforme en conocimiento. Ahora bien, esta
transformación de la información en conocimiento sólo se producirá si entiendo
la información de manera que pueda integrarla en mi sistema de creencias de
forma adecuada. Si me aprendo el texto de memoria, sin entenderlo, entonces
tendré información sobre el tema, pero no conocimiento.
De
este modo, Ove Hansson (2001) dice que:
En general, es difícil
trazar una línea clara de separación entre el conocimiento y la mera
información, y lo mismo ocurre entre la información y los meros datos. Sin
embargo, no por ello la distinción es menos importante. Es lamentable que en la
ciencia informática, el “conocimiento” y la “información” se empleen
frecuentemente como sinónimos. Quizá es por esto por lo que no siempre se
distingue claramente entre “sociedad del conocimiento” y “sociedad de la
información”. (p. 2)
Es por ello, que el libre acceso a través de internet al
conocimiento, su uso y distribución, respetando los sistemas legales y
políticos de cada jurisdicción. Sin embargo, esto no limita la responsabilidad
constante del sistema tecnológico de
optimizar
la capacidad de trasmisión de la información científica y política.
II.
ACCESO ABIERTO (AA) AL CONOCIMIENTO
“Open
access” significa “acceso abierto”
es el nombre de un movimiento internacional cuyo objetivo es que cualquier
persona en el mundo, con una conexión a Internet, pueda acceder libremente, sin
ninguna restricción de tipo económico, técnico o legal, a la información
científica, académica y cultural.
De
este modo, las instituciones basadas en conocimiento e información, por
ejemplo, las universidades, los medios de comunicación, las redes sociales, el
gobierno electrónico, tienen en los resultados de sus trabajos e informaciones
su activo más preciado. Conscientes de ello se establecen proyectos o planes de
depósitos institucionales gestionados y controlados por las propias
instituciones con el objetivo de facilitar el acceso abierto (AA) a esos resultados mencionados (de
investigación, de información política) y no perder el control sobre ellos.
Por ello, las instituciones son cada
vez más conscientes del valor del primordial intelectual que se encuentran en
los en los trabajos e informaciones a lo largo de su actividad y de la dinámica
de la sociedad del conocimiento, así se destaca con el acceso abierto su
capacidad de interoperabilidad (capacidad
que tienen las organizaciones y/o instituciones dispares y diversas para
intercambiar, transferir y utilizar de manera uniforme y eficiente datos,
información y documentos por medios electrónicos, entre sistemas de
información) con otros sistemas. Con esto, ya hay herramientas que facilitan el
traspaso de contenidos desde una especie de depósitos a otros entornos como
prescripción básica de dichas infraestructuras.
Para
comprender un poco más la importancia del acceso abierto al conocimiento e
información, veamos pues la definición y clarificación de las siguientes
declaraciones: La Declaración de Budapest (BOAI, 2002) define:
Al acceso abierto como: “disponibilidad gratuita
en la Internet pública, para que cualquier usuario la pueda leer, descargar,
copiar, distribuir, imprimir, con la posibilidad de buscar o enlazar todos los
textos de estos artículos, recorrerlos para indexación exhaustiva, usarlos como
datos para software, o utilizarlos para cualquiera otro propósito legal, sin
barreras financieras, legales o técnicas, distintas de la fundamental de ganar
acceso a la propia Internet”, Budapest Open Access Iniciative (p. 2)
La Declaración de Berlín
(2003) refiere lo siguiente:
Nuestra
misión de diseminar el conocimiento será incompleta si la información no es
puesta a disposición de la sociedad de manera expedita y amplia. Es necesario
apoyar nuevas posibilidades de diseminación del conocimiento, no solo a través
de la manera clásica, sino también utilizando el paradigma del acceso abierto
por medio de la Internet. Definimos el acceso abierto como una amplia fuente
de conocimiento humano y patrimonio cultural aprobada por la comunidad
científica. (Subrayado propio)
Para
que se pueda alcanzar la visión de una representación del conocimiento global y
accesible, la Web del futuro tiene que ser sustentable, interactiva y
transparente. El contenido y las herramientas de software deben ser libremente
accesibles y compatibles (p.1).
Actualmente
encontramos en Internet una gran variedad de textos, artículos que pueden ser
descargados por los ciudadanos en tanto que es de utilidad desde el punto de
vista científico, político, social y desde el punto de vista informativo. Esto,
garantiza el libre acceso a los trabajos publicados, a poder hacer uso de
ellos, a poder hacer copias de los mismos con la posibilidad de transmitirlos o
distribuirlos en cualquier formato digital, siempre con la referencia a la
fuente original y a la autoría de los mismos.
Por otra parte, el acceso a la
información que manejan los Estados es importante no sólo por el valor de la
información en sí misma (como en el caso de los datos del censo y similares),
sino también como una garantía de transparencia democrática (en el caso de la
información que forma parte del proceso político). Entre los principales medios
por los que se garantiza el acceso a la información de los Estados están la
legislación sobre libertad de información, los reglamentos o políticas que se
ocupan de la publicación abierta y accesible de documentos públicos y las
normas que permiten el acceso público a foros de deliberación del legislativo,
el ejecutivo y el judicial. También son importantes las garantías
institucionales de independencia de los medios de comunicación, tales como la
libertad de prensa.
Así,
la comunicación en el ámbito público, el papel de la comunicación y los medios
al ejercer la participación política democrática en la sociedad, es importante
en los términos y medios por los cuales el conocimiento generado por la
sociedad se comunica o es bloqueado por distintos grupos para su uso. Idealmente,
el acceso a las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC)
permite a los ciudadanos participar en un mundo en continuo cambio, en el que
el trabajo y otras actividades se transforman por el acceso a variadas
tecnologías en desarrollo.
El
acceso al conocimiento es la piedra angular de cualquier sociedad del
conocimiento. El Acceso Abierto
enlaza la idea del conocimiento con los principios fundamentales de justicia,
libertad y desarrollo económico. El acceso al conocimiento es fundamental para
los individuos, instituciones y países que desean aprovechar el poder de la
información para avanzar en un mundo competitivo conducido por el conocimiento.
III.
POLÍTICA 2.0, DEMOCRACIA, AA
Ciertamente, el acceso al conocimiento es una exigencia
de justicia. Es una cuestión tanto de desarrollo económico como de
participación individual y de libertad humana. De igual modo, el acceso al
conocimiento es esencial para promover la participación en el espacio público
político, el desarrollo económico y cultural, la innovación, la libertad
individual y la creatividad.
A partir de estas consideraciones del acceso abierto al
conocimiento, discurro en la concepción de democracia como la viabilidad de los
ciudadanos en la toma de decisiones, cuya vida es relativamente reciente y está
estrechamente relacionada con el concepto de participación ciudadana. Ahora
bien, el rasgo tecnológico que alienta a la interactividad y la trasmisión
instantánea de información, lo que la diferencia del carácter distanciador y el
consumo pasivo que comportan otros medios tradicionales, en una suerte de
transparencia y horizontalidad que sustenta una amplia base para la
participación ciudadana, aumentando con ello la impresión de eficacia del
ciudadano, contribuyendo a la socialización política.
De allí la noción de democracia continua apuntada por el
politólogo Rodòta “En tanto superación
de un sistema de comunicación vertical y de interacción política intermitente
donde los espacios públicos de la decisión, la deliberación y la participación
electoral brindan escasas posibilidades al ciudadano de a pie…” (Stefano
Rodòta, 1997, p. 134).
Es por ello, que el acceso abierto es significativamente mayor por
la necesidad de crear conciencia en las instituciones de investigación
(Universidades, Centros, Institutos, entre otros) sobre las ventajas del acceso
abierto, para luego promover la emisión de políticas en esas instituciones,
con tal de fomentar el acceso a sus resultados y que a la vez, estos se reproduzcan
en mayor conocimiento.
Tal como lo señala Castells (2003) en su artículo titulado,
Internet, libertad y sociedad: una perspectiva analítica, refiriéndose al
conocimiento:
El conocimiento colectivo se fue
profundizando y la capacidad tecnológica de la red ampliando y haciéndose más
fácil de usar. Una vez que Internet tuvo pleno desarrollo tecnológico y una
base de usuarios suficientemente amplia, una nueva generación de empresarios lo
utilizó como negocio y como nueva forma de hacer negocio, llevando su uso a
todos los ámbitos de la economía y, por tanto, de la sociedad. Si la
investigación académica inventó Internet, la empresa fue la que lo difundió en
la sociedad. (p.2)
Cada sociedad cuenta con sus
propios puntos fuertes en materia de conocimiento. Por consiguiente, es necesario
actuar para que los conocimientos de que son ya depositarias las distintas
sociedades se articulen con las nuevas formas de elaboración, adquisición y
difusión del saber valorizadas por el modelo de la economía del conocimiento. Es por ello, que la noción de sociedad
de la información se basa en los progresos tecnológicos. En cambio, el concepto
de sociedades del conocimiento comprende dimensiones sociales, éticas y
políticas mucho más vastas.
En las sociedades del conocimiento y en el acceso
abierto, se da efectivamente un círculo virtuoso, en función del cual los
progresos del conocimiento producen a largo plazo más conocimientos, gracias a
las innovaciones tecnológicas. De esta manera, se acelera la producción de
conocimientos. La revolución de las nuevas tecnologías ha significado la
entrada de la información y del conocimiento en una lógica acumulativa que Ros
ha definido como “la aplicación [del conocimiento y la información] a los
procedimientos de creación, procesamiento y difusión de la información en un
bucle de retroacción acumulativa entre la innovación y sus utilizaciones prácticas”.
(Adela Ros, 2004, p. 12)
Por tanto, las sociedades del conocimiento, los valores y
prácticas de creatividad e innovación desempeñarán un papel importante, aunque
sólo sea por su capacidad de poner en tela de juicio los modelos existentes para
responder mejor a las nuevas necesidades de la sociedad. La creatividad y la
innovación conducen asimismo a promover procesos de colaboración de nuevo tipo
que ya han dado resultados especialmente provechosos.
Por otro lado, la información es efectivamente un
instrumento del conocimiento, pero no es el conocimiento en sí. La información,
que nace del deseo de intercambiar los conocimientos y hacer más eficaz su
transmisión, es una forma fija y estabilizada de éstos que depende del tiempo y
de su usuario: una noticia es pertinente o no lo es. La información es en potencia
una mercancía que se compra y vende en un mercado y cuya economía se basa en la
rareza, mientras que un conocimiento pese a determinadas limitaciones: secreto
de Estado y formas tradicionales de conocimientos esotéricos, por ejemplo
pertenece legítimamente a cualquier mente razonable, sin que ello contradiga la
necesidad de proteger la propiedad intelectual. La excesiva importancia
concedida a las informaciones con respecto a los conocimientos pone de
manifiesto hasta qué punto nuestra relación con el saber se ha visto
considerablemente modificada por la difusión de los modelos de economía del conocimiento.
Para concluir, el exceso de información no es forzosamente
una fuente de mayor conocimiento. Es necesario que los instrumentos que
permiten tratar la información (acceso
abierto) estén a la altura. En las sociedades del conocimiento todos
tendremos que aprender a desenvolvernos con soltura en medio de la avalancha aplastante
de informaciones, y también a desarrollar el espíritu crítico y las capacidades
cognitivas suficientes para diferenciar la información útil de la que no lo es.
CASTELLS,
M. (2003). Internet, libertad y sociedad: una perspectiva analítica. Disponible
en URL: http://www.uoc.edu/web/esp/launiversidad/inaugural01/intro_conc.html [Consulta 8 de septiembre de 2012]
La Declaración de Budapest obre la Ciencia y el uso del saber científico (1999). Disponible en URL: http://www.oei.es/salactsi/budapestdec.htm [Consulta 8 de septiembre de 2012]
La
Declaración de Berlín sobre Acceso Abierto al Conocimiento en Ciencias y
humanidades (2003). Disponible en URL: http://oca.usal.es/documentos/declaracion_berlin.pdf
[Consulta 8 de septiembre de 2012]
HANSSON,
S. O. (2001) Las inseguridades en la sociedad del conocimiento. Disponible en
URL: http://www.oei.es/salactsi/ove.pdf [Consulta 8 de septiembre de 2012]
RODÒTA,
S. (1997) en DADER, J. La ciberdemocracia posible: reflexión prospectiva a
partir de la experiencia de España. Disponible en URL: http:://www.azc.uam.mx/csh/sociología-/sigloxx/ciberdemocracia.htm
[Consulta 8 de septiembre de 2012]
ROS,
Adela (2004). La verdadera apuesta del aprendizaje virtual: los aspectos
sociales del e-learning. Disponible en URL: http://www.uoc.edu/rusc/dt/esp/ros0704.pdf
[Consulta 8 de septiembre de 2012]
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